Intolerancia a la lactosa - errores habituales

Hola, antes que nada me gustaría, si no lo has hecho ya, invitarte a descargarte la guía “Los 4 pasos para sanar tu intolerancia a la lactosa” que he creado especialmente para ti, si tienes esta intolerancia. Te recomiendo leerte la guía antes de leer este artículo donde te vengo a resumir los 10 errores más habituales a la hora de sanar una intolerancia de este tipo.

En la guía hablo de la relación subconsciente que existe entre tu madre y la leche. Esta relación se creó en tus primeros meses de vida, cuando tu madre te amamantaba o te daba el biberón, creando con ello, no solo tu única via de alimento durante los primeros meses de vida, sino un vínculo afectivo entre ella y tú a través de la leche. Por lo tanto tu forma de ver a tu madre, tu relación con ella, el grado en que necesites que cambie o el grado en que ella te afecte positiva o negativamente, tiene mucha influencia en tu intolerancia. Porque para tu subconsciente no importa que algo sea real o simbólico. Por ejemplo, te produce la misma respuesta emocional vivir una experiencia real que revivirla en tu mente. Y si tenemos en cuenta que el significado simbólico de leche es madre, si intentas evitar a tu madre, cambiarla, te hace sentir mal o quieres protegerte de algo relacionado con ella, tu cuerpo va a intentar protegerte de tu madre y por ende, de algún componente de leche, en este caso la lactosa.

Los 10 errores habituales son:

  1. Creer que no es posible sanar la intolerancia. Tus creencias son limitantes y justo eso es lo que te impide sanar. Si piensas como un niño que se mantiene curioso en la vida y cree que todo es posible, te aseguro que te sentirás mejor, incluso aunque otros te digan que algo no es posible, sentirlo dentro de ti como una posibilidad genera una energía que ya de por si te hace bien. Muchas veces estas creencias son subconscientes y no se pueden cambiar con la mente consciente. En mi programa de acompañamiento “Despídete de tu intolerancia a la lactosa” utilizo la técnica del Psych-k, que es la más avanzada técnica, creada por Rob Williams y Bruce Lipton, para transformar creencias limitantes en creencias que nos favorecen para conseguir nuestro objetivo.
  2. Suponer que no tienes un conflicto materno ya que tienes una buena relación con tu madre. Recuerda que un conflicto materno no tiene porqué implicar una falta de amor – un conflicto puede ser el querer que ella cambie para que se sienta mejor, pero que esa necesidad, te puede estar costando mucha energía y la otra persona no está en el momento de cambiar, porque el cambio nace desde dentro, no desde fuera de ella. O pudiera ser que tu relación con ella sea buena, pero la parte de ella que has heredado, por ejemplo, tu forma de comportarte en determinada area de tu vida, sea con tus hijos o en tu relación de pareja, en el trabajo o con los amigos, sea justo lo que menos aceptas de ti mismo e intentas evitarlo a toda costa, suponiéndote un esfuerzo enorme o sin ni siquiera poder lograrlo al 100%.
  3. Suponer que si no recuerdas tu conflicto, porque pudo ser puntual y tener una edad muy temprana, no puedas sanar tu intolerancia. Amigo/a se han dado casos de personas que no recordaban su conflicto de forma consciente, pero todo está conectado en tu subconsciente, las experiencias del presente están enlazadas en tu mente con experiencias del pasado, por lo que puedes acceder a ellas a través de técnicas como la de Psych-k o como el PMA (Progressive mental alignment) que realizamos en el programa de acompañamiento “Despidete de tu intolerancia a la lactosa”. Por lo que en estos casos sigue siendo posible liberar la causa de tu intolerancia.
  4. Pensar que si tu madre no cambia, nunca vas a poder sanar de tu intolerancia. La misma madre no tiene dos hijos iguales, por lo tanto cada persona es libre de interpretar la experiencia vivida de forma que le genere una reacción emocional u otra. Cada uno es responsable de como se siente. El cambio empieza dentro de ti, por lo que tu madre no tiene que hacer nada para que tu te sanes.
  5. Considerar que el daño que te han hecho, lo mal que te has sentido, o el estrés que has tenido por culpa de otra persona (tu madre o tus padres) es imperdonable. Perdonar no significa que aceptes lo que esa persona hizo. O que consideres que esa persona hizo algo bueno. Perdonar significa dejar de sufrir o sentir dolor cuando piensas en esa experiencia o época de tu vida. Está más relacionado contigo que con esa persona. De hecho, no tienes ni siquiera que hablar con esa persona. El perdón es un proceso interno. Es elegir el lugar que quieres adoptar en esa historia. El efecto contrario, el de querer guardar rencor o pensar que no puedes perdonar, solo te perjudica a ti, tu eres quien va a sufrir con ello.
  6. Pensar que el daño que has sentido, la emoción o el estrés que has tenido, no se puede eliminar de tu mente. Los balances de Psych-k que realizamos en el programa de acompañamiento “Despídete de tu intolerancia a la lactosa” son efectivos para transformar una emoción que tu mente asocia a una experiencia determinada.
  7. Suponer que si has olvidado o superado lo que ocurrió en tu pasado, esa experiencia ya no te está afectando. El estrés que viviste, la emoción que sentiste acerca de esa experiencia, se queda encerrada en tu subconsciente y tu subconsciente tiene memoria para seguir protegiéndote de esta experiencia, de tu madre o de la leche, hasta que no la limpies, liberes o transformes, lo cual es posible reviviendo la experiencia en tu mente desde otra perspectiva y con otra reacción emocional. Esto también es posible con los balances de Psych-k que realizamos en el programa de acompañamiento “Despídete de tu intolerancia a la lactosa”.
  8. Creer que si naciste con la intolerancia, o hay más personas en tu familia con esta patología, es imposible de sanar. De hecho te sorprendería saber que los conflictos también se heredan, los heredamos de nuestras madres o padres. Nacemos predispuestos a transcender esa información a lo largo de nuestras vidas. En muchas ocasiones la intolerancia a la lactosa se pasa de madres o padres a hijos y cuando uno de ellos se sana y libera la emoción o creencia que la causaba, puede llegar a liberar a todo el clan familiar.
  9. Tener apego a un resultado específico; Esto es una ley muy básica, si has realizado todo lo que se supone que debe funcionar y esperas un resultado en un momento determinado o de una manera determinada y de no presentarse ese cambio inmediato o específico te sientes frustrado, estás poniendo demasiadas expectativas a sanar el síntoma. En ocasiones esto no funciona, puesto que el síntoma es un mensajero. Y el verdadero proceso conlleva un aprendizaje. Céntrate en el aprendizaje, siempre se puede aprender más y mejor acerca de tu historia.
  10. Tener miedo de volver a sentirte mal al tomar lácteos; Una vez que te has sanado, es normal tomar un lácteo y caer en ese miedo asociado a sentirte mal y volver a tener esas molestias digestivas de tu pasado. Esto es debido a que tu mente se ha configurado a creer eso debido a tu experiencia pasada. Esos miedos son simples creencias limitantes basadas en tu pasado. Y la buena noticia es que se pueden transformar, de hecho el programa de acompañamiento “Despídete de tu intolerancia a la lactosa” incluye un repaso de todas esas creencias que han de ser re-configuradas y alineadas a tu nueva situación de ex-intolerante, tras haber superado los primeros pasos de tu sanación.

Bueno pues estos son los 10 errores más habituales que me he encontrado en mi trayectoria. Si tienes alguna duda acerca de tu caso o quieres tener una primera sesión de valoración gratuita. No dejes de contactar conmigo.

2 respuestas a “Intolerancia a la lactosa – Los 10 errores habituales para sanarla”

  • Hola Xenia!

    Quería felicitarte por el artículo y por tu blog, no conozco muchas personas que hagan un trabajo tan específico y directo en relación con el significado de un síntoma, y como interprete de mensajes del cuerpo, no puedo estar más de acuerdo contigo.

    Al leer este tipo de artículos suelo encontrar otros tipos de estrategias para afrontar el síntoma, pero tú lo enfocas exactamente como lo haría yo, pero a tu manera única.

    He llegado hasta ti a través de tu testimonio en la web de Ana Sastre, a la que sigo desde hace un tiempo, y me ha encantado tu enfoque y metodología.

    Es un gustazo leer personas alineadas con una nueva visión del mundo.

    Un abrazo fuerte,

    Manuel

    • Hola Manuel! Muchisimas gracias por tu comentario! El placer es mio. Me encanta poder ayudar a personas que como yo hice,llevan tiempo sufriendo esta intolerancia. Un saludo.

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